Escenifican quema virtual del museo Aarhus

Invitar a la reflexión sobre la destrucción inherente a las raíces de la cultura occidental para repensarla es el propósito de 'ARoS on Fire', la 'quema' virtual del museo de arte contemporáneo de Aarhus ideada por el dúo argentino-danés formado por Pío Díaz y Thyra Hilden.
Dúo reflexiona sobre las raíces de la cultura
A través de una vídeo-instalación, los gigantescos ventanales de este céntrico museo de la segunda ciudad de Dinamarca funcionarán como pantallas proyectoras de un fuego que se 'encenderá' cada noche, hasta el próximo día 31.La obra forma parte de 'City on Fire', subtitulado 'Quemando las raíces de la cultural occidental', manifiesto estético lanzado en 2005 por Díaz y Hylden que tuvo su bautismo ese año con la 'quema' del Instituto Danés de Roma y la conocida Fontana de Trevi, y que la pareja aspira ahora a llevar al Coliseo y al Louvre de París.'Queremos iniciar una discusión sobre los valores culturales, planteamos preguntas sobre las que queremos que reflexione la gente. Nuestra obra es una obra de arte, no queremos provocar sin más, por eso quemamos los edificios de forma simbólica', explican los artistas en una rueda de prensa previa a la inauguración.El fuego sirve para hacer visibles dos fuerzas opuestas que conviven en la base de la cultura occidental, creatividad y destrucción, y que subyacen en la propia dualidad del fuego, capaz de arrasar la riqueza natural y cultural, pero también, cuando se somete a control, de impulsar el desarrollo cultural e industrial.El incendio virtual, de acuerdo con sus creadores, invita al espectador a reflexionar además sobre la reacción instintiva frente al fuego, sobre el miedo y la fascinación que suscita, pero también a interesarse por saber más sobre los monumentos y los motivos que originaron su construcción.A la manera de las obras de artistas como el Christo, 'ARoS on Fire' convierte el exterior del museo en el marco de desarrollo de la obra y lo transforma en una gigantesca escultura rodeada por las llamas, purificado por el fuego para originar un nuevo arte, más directo, apartado del concepto tradicional.El proyecto 'City on Fire' es el fruto de la primera colaboración entre el matrimonio artístico y sentimental formado por Hylden y Díaz, que han unido aquí sus respectivas inclinaciones por los temas existenciales y políticos.Aunque la obra se define más estética que política, tiene otras lecturas: el fuego alude también, en palabras de Hylden, a los pozos petrolíferos que arden en Irak y nos recuerda, en el caso de Dinamarca, que 'participamos en una guerra, que somos parte de ella cuando vamos a las urnas y cuando elegimos el silencio'.Otra fuente de inspiración que ha contribuido a alimentar el proyecto es la inusitada quema de banderas danesas en el mundo islámico durante la crisis internacional originada en 2006 tras la publicación de unas caricaturas de Mahoma en el diario danés 'Jyllands-Posten'.Sin embargo, aquí se apuesta por comunicar sin destruir y por una discusión abierta y más matizada, recalca Hylden, de 34 años, graduada en la Real Academia de Arte Danesa, y cuyas obras han sido expuestas en Escandinavia, Alemania, Holanda, Francia y Suiza.La gigantesca vídeo-instalación, cuyas llamas podrán ser contempladas además por unas 50.000 personas desde sus casas, evita conscientemente el uso de efectos especiales como el humo, el sonido o el calor para acentuar su característica visual.A diferencia del movimiento futurista de principios del siglo XX, 'no queremos cambiar el mundo, sino plantear preguntas', señala Díaz, de 33 años, quien abandonó en 1998 su Buenos Aires natal, donde cursó estudios de Filosofía, para iniciarse en Europa como artista visual.Tras pasar por Francia, España e Italia, este prolífico artista que se define a sí mismo como sociopolítico y asociado a la rebeldía ha acabado por asentarse en el último lustro en Dinamarca, donde ha expuesto en varias galerías y ha impulsado distintas iniciativas artísticas, buena parte relacionados con los problemas de las minorías.Díaz no pierde tampoco la vinculación con su país de origen, y tiene en marcha un proyecto que pretende llevar a la bonaerense Plaza de Mayo su idea de Argentina: un pequeño monumento a base de ladrillos, con muestras de sangre extraída a compatriotas de distintos extractos sociales.
Terra Actualidad - EFE

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