viernes, diciembre 07, 2007

Publicamos obra El muro del dramaturgo argentino Jorge Gómez



El Muro
(Museo de la Humanidad)

por Jorge Gómez



“A Fernando Báez,
amigo , que me contó
de los horrores de la
guerra en la cuna de
nuestra civilización”




Oscuridad total. Se oye el viento muy fuerte de un desierto.
Aurelio:- No veo nada.
Héctor:- Fíjate bien.
Aurelio:- ¡Te digo que no veo nada!
Héctor:- Concéntrate.
Aurelio:- Ya lo hice y no pasa nada.
Héctor:- Que raro.
Aurelio:- ¿Y por ahí?
Héctor:- ¿Por acá qué?
Aurelio:- ¿Si ves algo?
Héctor:- ¿Qué querés que vea?
Aurelio:- No sé, algo. ¿Héctor?, ¿Héctor?
Héctor:- ¿Qué pasa ahora?
Aurelio:- Veo la mancha.
Héctor:- ¿Dónde?
Aurelio:- Delante mío.
Héctor:- ¿Cómo es?
Aurelio:- Negra.
Héctor:- ¿De tamaño?
Aurelio:- Ahora ocupa todo.
Héctor:- ¿Otra vez con lo mismo?
Aurelio:- Te lo juro porque me quede ciego.
Héctor:- Dios te va a castigar.
Aurelio:- Te digo que veo todo negro.
Héctor:- Hay que alumbrarla.
Aurelio:- Ya lo intentamos y no funcionó.
Héctor:- No seas pesimista.
Aurelio:- Soy un hombre de fe.
Héctor:- ¿Y con eso qué? De repente aparece una luz de frente por el costado izquierdo, ilumina a Aurelio que lleva puesto unos lentes negros.

Aurelio:- Héctor, veo una luz. Con cierta turbación en la voz
Héctor en silencio
Aurelio:- Me ilumina.
Héctor:- No te pongas místico.
Aurelio:- ¡Está cada vez más cerca! Tiempo

Aurelio:- ¿Sos vos?
Héctor:- Soy tu conciencia. Se ilumina el rostro, tiene los ojos vendados
Aurelio:- No jodas Héctor, La luz ilumina la cara de Aurelio ¿Sos vos?, ¿sos vos?, ¡¿sos vos?! Mientras tanto la luz sigue iluminándole el rostro. Tiempo ¡Héctor, ¿Sos vos?!
Héctor:- ¿Y quién va hacer?
Aurelio:- Dios.
Héctor:- ¿Dónde está la mancha?
Aurelio:- Ahí.
Héctor:- ¿Y la mancha? Alumbra la parte derecha del muro
Aurelio:- Estaba acá.
Héctor en silencio
Aurelio: -¿Qué tengo que hacer para que me creas?
Héctor:- Decir la verdad.
Aurelio:- ¡Te digo que estaba acá!
Héctor:- Y se fue caminando, ¿no?
Aurelio:- Ilumina bien.
Héctor:- Ilumino, pero no veo.
Aurelio:- ¿Querés que prenda las luces?
Héctor:- ¿Otra vez?
Aurelio:- Sí.
Héctor:- ¿Tenés miedo?
Aurelio:- No. Dubitativo
Héctor:- Al final te salís siempre con la tuya.

Aurelio sale. Se escucha el ruido de encendido de un automóvil y un par de focos de luz iluminan todo el espacio escénico. Es un paisaje desértico, donde sólo se advierte un trozo de un muro que parece arrancado toscamente de una construcción. Héctor tiene aspecto de arqueólogo ó explorador, ya no lleva vendados los ojos.
Entra Aurelio, ya sin lentes, viste similar a Héctor pero un poco más desalineado, señalando la supuesta mancha.

Aurelio:- Ahí está, sobre el vértice de esa rajadura. Mírala de perfil.
Héctor:- ¿Qué decís?
Aurelio:- Lo leí en una revista científica, es un viejo precepto egipcio: parece que de perfil se ven mejor las cosas.
Héctor:- A ver. Se para de perfil y se detiene unos segundos a observar la mancha. Gesticula sorprendido.

Aurelio:- ¿Y?
Héctor:- La verdad, no veo nada.
Aurelio:- ¿Seguro?
Héctor:- Seguime Salen por el costado derecho
Aurelio:- Pero contame.
Héctor:- Sosteneme fuerte.
Aurelio:- Ahí está. Aparece la cabeza de Héctor arriba del muro y lentamente se inclina para ver la mancha de arriba.

Héctor:- ¡No te puedo creer!
Aurelio:- ¿Qué pasa?
Héctor:- Está en movimiento, se extiende y se comprime.
Aurelio:- Viste, viste.
Héctor:- Anotá.
Aurelio:- ¿Con qué?
Héctor:- Buscá en mi bolsillo.
Aurelio:- Te estoy sosteniendo.
Héctor:- Mientras se toma del muro con dificultad ¿Encontraste?
Aurelio:- No, espera. Tiempo (tira distintos elementos por encima del muro)

Héctor:- ¡Dale!!!
Aurelio:- Espera. Tiempo corto Listo.
Héctor:- Mancha de tipo rasgoide. Banco de peces. Mancomunidad de asociaciones constitutivas de cierta rugosidad porosa. Dos puntos. Evaluar su nacimiento, posteriormente...Mientras tanto se le dificulta cada vez más mantenerse en esa posición.
Aurelio:- ¿Cómo se escribe?
Héctor:- Como suena.
Aurelio:- ¿Y cómo suena?
Héctor:- Pos-te-rior-men-te. (Está haciendo esfuerzos terribles para sostenerse)
Aurelio:- Deletréamelo.
Héctor:- No puedo más. Se cae Héctor. Ruido.

Héctor:- Ay, mi pierna. Entran por el lado izquierdo del muro, Héctor renguea.
Aurelio:- ¿Te duele?
Héctor:- No, es una nueva canción.
Aurelio:- ¿Quién la canta?
Héctor:- ¡Me estás colmando la paciencia!
Aurelio:- Se dice: “Estás colmando mi paciencia”.
Héctor:- Basta para mí.
Aurelio:- Ándate si querés, quiero verte cuando me asciendan.
Héctor:- ¿Ascenso? ¡Por favor!!!
Aurelio:- ¿Vos te crees que cualquiera custodia un muro como éste?
Héctor:- ¿Y vos crees que hay muchos expertos en muros?
Aurelio: -No sé. Nunca me puse a pensarlo.
Héctor:- Si le llega a pasar algo al muro quiero ver de que te vas a disfrazar. Que te ayude otro. Chau. Da unos pasos hacia la salida
Aurelio:- ¡Espera!!! Héctor se detiene
Héctor:- ¿Sí? Con tono ingenuo.
Aurelio:- Está bien.
Héctor:- ¿Qué se dice?
Aurelio:- Perdón.
Héctor:- ¿Perdón qué?
Aurelio:- Perdón Héctor, tenés razón.
Héctor:- Bien. Ahora vamos a examinarla, y una vez que tengamos el diagnóstico prescribir. Vos vas a ser mi ayudante. Saca unos lentes y cosas de sus bolsillos, se pone cómodo.
Aurelio:- Lo que digas.
Héctor:- Léeme los apuntes.
Aurelio lee los apuntes y Héctor observa el muro: -Mancha de tipo rasgoide.
Héctor:- Je.
Aurelio:- Banco de peces.
Héctor:- Je.
Aurelio:-Mancomunidad de asociaciones constitutivas de cierta rugosidad porosa. Dos puntos.
Héctor:- Espera. ¿Dos puntos dijiste?
Aurelio:- Sí.
Héctor:- No puede ser, debes haber escrito mal.
Aurelio:- Es lo que me dictaste.
Héctor:- ¿Estás seguro?
Aurelio:- Segurísimo.
Héctor:- ¿Qué más dice?
Aurelio:- Evaluar su nacimiento, posteriormente Esto último lo lee con cierta dificultad
Héctor:- ¿Cómo, cómo?
Aurelio:- Evaluar... Es interrumpido por Héctor
Héctor:- No, eso no. Lo que sigue.
Aurelio:- Posteriormente Con mucha dificultad Creo que quisiste decir subsiguientemente.
Héctor:- Quise decir posteriormente.
Aurelio:- Ah sí, eso.
Héctor:- Me llama la atención lo de los dos puntos.
Aurelio:- Eso sí me lo dictaste vos.
Héctor:- Sí, pero acá hay como... empieza a contarlos 7.
Aurelio:- En la quiniela es el revólver.
Héctor:- ¡Sabiduría popular! Al público No me gusta nada. Como reconcentrado
Aurelio:- ¿Por qué?
Héctor:- Por que no me gusta.
Aurelio:- ¿Pero por qué no te gusta?
Héctor:- ¡Aureeeeeeeliiiioooooooo!!!!!!!
Aurelio:- ¡Héccctttorrrrrrrrr!!!!!!!
Héctor:- ¡Basssssssstttaaaaa!!!!!!
Aurelio:- ¡Bueeeeennnooooo!!!!!!!!!
Héctor:- Shuuuuuuuu. Silencio. Escucha. Escucha.
Aurelio:- ¿Qué dice?
Héctor:- No alcanzo a entender. Espera Se acerca para apoyar la oreja, Aurelio lo ayuda ¡Aaayyyyyyy! ¡Hija de puta! Caen al suelo

Héctor:- ¡Me quemó! Le muestra la oreja, tiene sangre
Aurelio:- ¡Te mordió!
Héctor:- ¿Cómo que me mordió? Se toca la oreja, ve la sangre, la huele
Aurelio:- ¡Es sangre!
Héctor:- ¡Es una Gliptodonte!
Aurelio:- ¿Vos no eras AB negativo?
Héctor:- Así se llaman las ulceraciones de los muros históricos.
Aurelio:- También es el de los cuernos ¿no?
Héctor:- Ese es el rinoceronte, el gliptodonte era una animal prehistórico pampeano.
¿Hay lavandina?
Aurelio:- Voy a fijarme. Aurelio sale por la derecha del muro. Héctor se queda observando el muro, haciendo anotaciones y tocándose la oreja. Entra Aurelio por la derecha con un tacho y un trapo.
Aurelio:- ¿Para qué es?
Héctor:- Límpialo. Aurelio lo observa absorto.

Aurelio:- ¿Limpiarlo?
Héctor:- Entendiste mal, dije límpialo, límpialo.
Aurelio:- Aurelio comienza a limpiarla.
Héctor:- Hay que sacarla antes que llegué la inspección. Héctor retrocede unos pasos para tener mejor perspectiva Esperemos haber llegado a tiempo.
Aurelio:- ¿Sale?
Héctor:- No sale.
Aurelio:- ¿Sale?
Héctor:- No sale.
Aurelio:- ¿Y ahora?
Héctor:- Proba hacer el movimiento inverso.
Aurelio:- ¿Estás loco? Es sacrílego.
Héctor lo mira duramente
Aurelio:- No se puede ir en contra del sentido del tiempo.
Héctor:- A ver déjame. Héctor se encamina hacia donde está Aurelio, le saca el trapo y se pone a limpiar el muro haciendo el movimiento contrario.
Aurelio:- Blasfemo, Satanás Enfurecido
Héctor:- Al final termino siempre haciendo todo yo.
Aurelio:- Sí, todos los pecados. Más insultos
Héctor:- ¡Andá más allá y fíjate si sale la mancha!
Aurelio:- Veo mejor de cerca.
Héctor:- ¡Está bien! Se levanta con cierta ofuscación y va a ver el muro a la distancia Héctor observa el muro desde lejos y Aurelio se le para al lado siguiendo el movimiento del primero. Héctor lo mira extrañado y Aurelio le contesta la mirada.
Aurelio:- ¿Qué mirás?
Héctor:- ¿Vos estás bien Aurelio?
Aurelio:- Bárbaro, ¿a vos que te pasa que me mirás así?
Héctor:- ¿No era que no veías bien de lejos?
Aurelio:- Sí.
Héctor:- ¿Entonces?
Aurelio:- ¿Entonces qué?
Héctor:- ¿Qué haces al lado mío?
Aurelio:- Te ayudo a mirar.
Héctor:- Pero no ves de lejos.
Aurelio:- Cuatro ojos ven más que dos.
Héctor:- Está bien Fastidiado déjalo ahí.
Aurelio:- ¿Dónde?
Héctor:- ¡Basta Aurelio! Se pone en posición de mirar el muro
Aurelio:- Yo no la veo.
Héctor:- No te puedo creer Hablando para sí mismo, muy fastidiado.
Aurelio:- Créeme.
Héctor:- A vos no, a ella.
Aurelio:- ¿Te habla?
Héctor:- No, la estoy viendo. Contemplan el muro y la mancha

Héctor:- ¡Vamos a pintarlo!
Aurelio:- ¿Te volviste loco?
Héctor:- ¡El muro tiene una gliptodonte! ¿Sabes lo que es eso?
Aurelio:- Sí, una mancha de origen pampeano.
Héctor:- No te hagas el gracioso. Significa que pueden acusarte de estar con el enemigo.
Aurelio:- ¿Con el enemigo?
Héctor:- Sí.
Aurelio:- ¡Con el enemigo no!
Héctor:- ¡Con el enemigo sí!
Aurelio:- ¡Con el enemigo no!
Héctor:- ¡Con el enemigo sí!
Aurelio:- ¿Y quién es el enemigo?
Héctor:- Vos.
Aurelio:- ¿Enemigo de quien?
Héctor:- De todos los que cuidamos el patrimonio de la humanidad.

Aurelio piensa unos instantes
Aurelio:- Por ahí ya estaba.
Héctor:- ¿La declaraste?
Aurelio:- No.
Héctor:- Entonces sos el responsable.
Aurelio:- Pero, si soy una persona honrada.
Héctor:- Como si tuviera alguna importancia.
Aurelio:- ¿Sabías que el arte es el depósito de nuestro inconsciente colectivo?
Héctor:- No te pongas poético que es sólo un pedazo de acumulación granítica.
Aurelio:- Acaso los griegos no hicieron lo mismo con sus ruinas. Toda civilización tiene sus héroes y sus miserias. ¿Qué diferencia hay entre Ulises y Moreira? ¿eh?
Héctor:- ¿Tenés tiempo?
Aurelio:- ¿Puede un pobre perseguido pensar en el tiempo? Posesionado relata una pesadilla Estoy en una estación de ferrocarril, espero un tren; el tren llega; trato de levantar mis valijas para subir pero son demasiado pesadas, el tren se va: sólo quedan el andén y las vías, y después las vías desaparecen y en su lugar hay un muro. Y grito.
Héctor:- Típico sueño de angustia. Yo hace años que no duermo. Saca una petaca y bebe
Aurelio:- ¿Y no tenés sueño?
Héctor:- Un día me dí cuenta que podía morirme y no dormí más.
Aurelio:- Yo no quiero morirme.
Héctor:- Entonces no te duermas en los laureles.
Aurelio:- ¡Tengo pintura! Aurelio sale
Héctor:- Perfecto. Héctor se queda examinando el muro.

Entra Aurelio con dos tarros de pintura, advierte la mancha en el muro al mismo tiempo que Héctor

Héctor y Aurelio:- Así era cuando la vi por primera vez. A dúo
Héctor:- Se está regenerando.
Aurelio:- ¿Se está haciendo buena?
Héctor:- Se está renovando.
Aurelio:- A veces, cuando hablas, me confundís.
Héctor:- La audición y el olfato son los primeros sentidos que desarrolla. ¿Tenés cortafierro?
Aurelio:- ¡Te volviste definitivamente loco!
Héctor:- Está en juego nuestras vidas.
Aurelio:- Nos van a fusilar.
Héctor:- ¡Si les devolvemos el muro con una gliptodonte!
Aurelio:- Y si se lo devolvemos sin un pedazo también.
Héctor:- Hay que intentarlo Aurelio.
Aurelio:- Yo en esto no me prendo. ¡Sos un traidor al Estado!
Héctor:- El Estado ya no existe, es una entelequia. Es un pedazo del muro o nosotros. ¡Elegí!
Aurelio:- El Estado.
Héctor:- Está bien, arréglate sólo. ¡Me voy!
Aurelio:- Te voy a denunciar.
Héctor:- Primero me van a tener que encontrar.
Aurelio:- Al final ¿donde quedó tanto compromiso?
Héctor:- Es lo que me pregunto. Chau. Tiempo

Aurelio:- ¡Espera! Héctor se detiene
Héctor:- ¿Qué? Con aire indiferente
Aurelio:- ¿Y si fuera una señal de divina?
Héctor:- ¿De qué hablas?
Aurelio:- Sí, si fuera un estigma. ¿Si alguien del más allá quisiera decirnos algo?
Héctor:- No podría.
Aurelio:- ¿Por qué?
Héctor:- No existe el más allá.
Aurelio:- ¿Cómo estás tan seguro?
Héctor:- ¡Dios es un invento del hombre, Aurelio!
Aurelio:- El señor te va a dejar ciego.
Héctor:- A vos el que te va a arrancar los ojos es el señor del Comité.
Aurelio:- Dios me va a ayudar.
Héctor:- Si lo encontrás.
Aurelio:- ¡No tenés corazón!
Héctor:- La fe es una cuestión de músculos. ¡Hay que extirpar antes que sea tarde!
Aurelio:- No puedo creer lo que escucho.
Héctor:- Tu problema es que no podes creer lo que ves.
Aurelio:- Te estás ganando el infierno.
Héctor:- Y vos un fusilamiento a la carta. Aurelio, pénsalo bien, acordate del caso Puente. Tiempo

Aurelio:- Convénceme, ¡por favor!
Héctor:- No hay tiempo.
Aurelio:- Siempre hay tiempo.
Héctor:- ¿Lo examinamos otra vez?
Aurelio:- ¡Dale! Observan el muro.

Héctor:- ¿Vos sabías que yo fui asesor del Comité?, ¿no?
Aurelio:- Me lo contaste trescientas veces.
Héctor:- ¿Y te conté del balcón del sur?
Aurelio:- Sí, que tiraron todo el edificio y dejaron sólo el muro con el balcón donde daba los discursos el general de las campañas al desierto.
Héctor:- Sí, pero vos sabías que dicen que cada tanto hay apariciones divinas.
Aurelio:- ¿Dios? Entusiasmado
Héctor:- No, los indios. Aparece un cacique un araucano que grita: “Ahora el balcón es nuestro, vengan a buscarlo hijos de puta”.
Aurelio:- ¿Y el comité que dice?
Héctor:- Shuuuuuuuu.
Aurelio:- Siempre lo mismo.
Héctor:- ¿Qué hora es?
Aurelio:- El ocaso. Aurelio mira el cielo buscando la hora
Héctor:- Perfecto. Voy a ir arriba y vos desde acá abajo me vas a ayudar a medirla. Héctor se marcha y aparece arriba del muro con una plomada que cuelga de una piola.

Héctor:- Aurelio, vení para acá. Aurelio va hacia el muro Tirate boca arriba. Aurelio lo hace ¿Qué ves?
Aurelio:- Un tipo parecido a vos.
Héctor:- No seas estúpido.
Aurelio:- Te digo la verdad y te enojas.
Héctor:- ¿Ves la mancha?
Aurelio:- Sí.
Héctor:- ¿Y la plomada?
Aurelio:- También.
Héctor:- Perfecto. Fíjate si coincideeeeeeeeeeeeeeeeeee. De repente desaparece
Aurelio:- Héctor, ¿te caíste de vuelta? Silencio. No jodas. Dale Siempre desde el piso. Tiempo. Héctor. Se levanta y va a ver detrás del muro. Se toma la cabeza y su rostro toma una expresión de horror. Donde te metiste. No seas chiquilín. Hectttttttorrrrrrrrrrrrr. Empieza a girar en torno al muro como si fuera un maratonista. Tiempo

En off
Héctor:- Aurelio.
Aurelio:- ¿Dónde estás?
Héctor:- No sé. No veo nada.
Aurelio:- ¿Cómo que no ves nada?
Héctor:- Está todo oscuro, prendé las luces.
Aurelio:- Están prendidas, ¿querés que las apague?
Héctor:- ¡Por dios Aurelio!
Aurelio:- ¿Crees en dios?
Héctor:- No te escucho.
Aurelio:- ¿Qué si crees en dios?
Héctor:- Los ladridos no me dejan escucharte.
Aurelio:- ¡Fiirrpoo! Rompe en llanto
Héctor:- No lo puedo ver, pero lo puedo tocar. ¡La puta que lo parió!
Aurelio:- ¿Qué pasó?
Héctor:- Me meó.
Aurelio:- Debe haber alguna señal, fíjate bien.
Héctor:- Esta todo oscuro.
Aurelio:- ¡Es el infierno!
Héctor:- No, no hace calor. Silencio ¿Aurelio?
Aurelio:- ¿Qué?
Héctor:- No lo vas a creer. Me parece que estoy adentro del muro.
Aurelio:- ¡¿Cómo?! ¡Hijo de puta! Espera, espera que traigo el cortafierro.
Héctor:- Cálmate. No, no hay que desesperarse.
Aurelio:- ¿Se los trago a ustedes dos y me tengo que quedar de brazos cruzados?
Héctor:- Algo se nos va a ocurrir.
Aurelio:- ¡Voy a llamar al Comité!
Héctor:- Ni se te ocurra, Aurelio.
Aurelio:- ¿Y qué vamos hacer?
Héctor:- No sé, esperar. Tranquilo Firpo.
Aurelio:- ¡Firpo querido!
Héctor:- ¡La puta que te parió!
Aurelio:- ¿Qué pasó?
Héctor:- Me meó otra vez.
Aurelio:- ¿Vamos a esperar un milagro? Vos mismo dijiste que no existen.
Héctor:- Yo no dije eso, dije que el que no existía era Dios.
Aurelio:- ¿Y quien te crees que los hace?
Héctor:- Espera, espera. ¿Qué, qué decís?
Aurelio:- ¿Qué quien te crees que hace los...? Héctor lo interrumpe
Héctor:- No, a vos no.
Aurelio:- ¿A quién?
Héctor:- Al muro, creo.
Aurelio:- ¿Qué dice?
Héctor:- No sé, si no me dejas escuchar. Quiere plata.
Aurelio:- ¿Plata?
Héctor:- Sí, dice que es el único y verdadero dios; el único que hace milagros.
Aurelio:- Blasfemo. Te voy a denunciar al Comité.
Héctor:- No, no, ¡No! Dice que si lo denuncias nos entierra a los dos.
Aurelio:- Hijo de puta, ya vas a ver quien es Aurelio. Silencio
Héctor:- Se está riendo.
Aurelio:- ¿De mí?
Héctor:- ¿A ver? Tiempo. Dice que sí y que pongas quinientos.
Aurelio:- ¿Y de donde los saco?
Héctor:- Dice que no es problema de él.
Aurelio:- ¡Quinientos por los dos! Terminante
Héctor:- Dice que él es el que decide. Que pongas el dinero y no te hagas el cocorito. Aurelio sale y regresa contando. En el medio el muro lo obliga a Héctor a hacer cosas ridículas (Cantar, imitar sonidos)

Aurelio:- Ya estoy.
Héctor:- Dice que por arriba. Aurelio pone el dinero y el muro se lo traga Pregunta ¿si lo estás cargando?
Aurelio:- Es todo lo que pude conseguir.
Héctor:- Dice que va a ver que puede hacer. Tiempo. Aparece Héctor arrastrándose por el lado izquierdo, Aurelio va a su encuentro y lo sostiene entre sus brazos.

Aurelio:- ¿Y Firpo?
Héctor:- No sé.
Aurelio:- Devólveme a Firpo Hablándole al muro
Héctor:- Espera, espera Mientras habla Héctor tiene barro en los dientes.
Aurelio:- ¿Que te paso?
Héctor:- ¡Y tardaste en poner la plata!
Aurelio:- ¿Qué querés decir?
Héctor:- Comenzó a enterrarnos boca abajo.
Aurelio:- Firpooooo.
Héctor:- Ví una luz.
Aurelio:- ¿Cómo?
Héctor:- Es como estar muerto.
Aurelio:- ¿Y como sabes eso?
Héctor:- Por hipótesis.
Aurelio:- ¿Pensaste en suicidarte?
Héctor:- No pensé, lo sentí. Porque paradójicamente, el suicidio no forma parte del pensamiento sino que se prepara en el silencio del corazón. Pensar en matarse es confesar que se ha sido sobrepasado por la vida.
Aurelio:- ¿O por un muro?
Héctor:- Eso es lo inverso. Lo contrario al suicido es el condenado a muerte.
Aurelio:- Nunca entendí bien el tema del pensamiento.
Héctor:- Pensar es comenzar a ser minado.
Aurelio:- ¿Qué querés decir?
Héctor:- Curar se cura cualquiera, lo importante es saber vivir con los males, con la locura.
Aurelio:- ¿Y cuántas veces moriste?
Héctor:- Infinitas, pero todas provisionales. Una luz serpentea por el muro

Aurelio y Héctor:- Ay!!!!!!!!!!!! Al unísono
Aurelio:- ¿Viste lo mismo que yo?
Héctor:- Creo que sí.
Aurelio:- ¿La mancha?
Héctor:- Creo que sí.
Aurelio:- ¿Se movió?
Héctor:- Creo que sí.
Aurelio:- Decime otra cosa.
Héctor:- Estamos en problemas.
Aurelio:- Eso ya lo sabía. La luz serpentea por el muro

Aurelio:- Se movió, se movió, se movió.... Aurelio sigue repitiendo.
Héctor:- Paraaaaaá. Lo toma entre sus brazos. Tiempo.
Aurelio:- Hay que hacer algo.
Héctor:- Anda a ver.
Aurelio:- No, no, vos sos el experto.
Héctor:- Pero vos sos el encargado de cuidarlo.
Aurelio:- Y vos el especialista.
Héctor:- Uno de los dos tiene que ir a ver que es esa luz.
Aurelio:- Yo no.
Héctor:- ¡Es lo último que hago! Sale por el lado inverso de la luz ¡Hayyy, mis ojooossss!
Aurelio:- ¿Qué pasa?, ¿Qué pasa? Tiempo

Héctor:- ¡No puedo ver!
Aurelio:- ¿Querés la linterna?
Héctor:- ¡Tengo fuego en los ojos!
Aurelio:- ¿Cómo fuego? Espérame, voy a ayudarte. Aurelio se tapa los ojos con un pañuelo y se mete, despacito, detrás del muro Espera...Espera ¿Dónde estás? No te veo.
Héctor:- Yo tampoco. ¿Estás acá?
Aurelio:- Sí. Estirando la mano, lo toca ¿sos vos?
Héctor:- Sí, aurelito. Dame un abrazo, Se escucha el sonido ¡Hermano! Sácame de acá.
Aurelio:- Espera. Se siente el Sonido del choque contra el muro No puedo.
Héctor:- ¿Cómo que no podés?
Aurelio:- No veo nada.
Héctor:- ¿Cómo que no ves nada?
Aurelio:- Bueno veo, pero veo todo negro.
Héctor:- ¿Y la salida?
Aurelio:- No la veo.
Héctor:- ¿Y la luz?
Aurelio:- Tampoco. ¿Vos la ves?
Héctor:- ¡No veo nada!
Aurelio:- No te desesperes. Tengo una idea. Dame la mano. Despacito... Ruido de golpes
Héctor:- Ay, cuidado. Fíjate por donde caminas.
Aurelio:- Vos seguime, me parece que estamos cerca. Aparecen por el otro extremo tanteando el muro, Aurelio con los ojos vendados y Héctor con anteojos negros.

Héctor:- ¿Llegamos?
Aurelio:- Me parece que sí.
Héctor:- ¿Qué ves?
Aurelio:- Nada.
Héctor:- ¿Cómo nada?
Aurelio:- Todavía no me saqué la venda. Mientras tanto siguen caminando a tientas.
Héctor:- ¿Qué venda?
Aurelio:- La de los ojos.
Héctor:- No entiendo nada.
Aurelio:- ¿Qué hay que entender?
Héctor:- Por qué tenés los ojos vendados.
Aurelio:- Porque me los vendé.
Héctor:- ¿Y por qué?
Aurelio:- ¿Por qué que?
Héctor:- ¿Por qué te vendaste los ojos?
Aurelio:- Para que no me quemará la luz.
Héctor:- ¡Sácate la venda!
Aurelio:- ¿Y si la luz me quema los ojos?
Héctor:- ¿No dijiste que llegamos?
Aurelio:- Dije que me parecía que habíamos llegado, pero no aseguré nada.
Héctor:- Caminamos más que para ir, así que debemos haber llegado. Dale sácatela.
Aurelio:- ¿Y si salimos para otro lado y la luz está delante nuestro?, ¿eh?
Héctor:- ¡Por favor! No puedo ver. Sollozando
Aurelio:- ¿Querés parar?
Héctor:- Hay que buscar la salida.
Aurelio:- ¿Hasta cuando?
Héctor:- Hasta que se apague la luz.
Aurelio:- ¿Pero no nos vamos a dar cuenta?
Héctor:- A veces es mejor así. Tiempo de silencio

Aurelio:- ¿Sabías que los gatos pueden medir con los bigotes por donde pasa el resto del cuerpo?
Héctor:- ¿Y los perros?
Aurelio:- No.
Héctor:- Ah. Pobre Firpo. Héctor saca caramelos de su bolsillo. ¿Querés?
Aurelio:- ¿Qué?
Héctor:- Caramelos.
Aurelio:- ¿Para qué?
Héctor:- Para matar el tiempo.
Aurelio:- ¿Con caramelos?
Héctor:- Son inofensivos, pero para matar el tiempo sirven.
Aurelio:- Dame. Unos segundos de silencio Estoy cansado.
Héctor:-Yo también.
Aurelio:- ¿Paramos?
Héctor:- Caminemos un poco más. Siguen caminando alrededor del muro. Caen Luces.
Se oye el mismo viento desértico del inicio. Fin

56 comentarios:

Anónimo dijo...

Voy a imprimir el texto, buena
obra y buena lectura..............
SAMUEL H. BOGOTA

Federico Imaiz dijo...

Brillante. Tan poético y desgarrador a la vez.
Gracias por acercarla.
Un saludo, Federico Imaiz. Bs As.

Anónimo dijo...

Es tremenda!! Un clásico del teatro hispanoamericano
Martin H. Lima

María Fernández dijo...

Con que simplicidad pudo el autor lograr tanta profundidad.
María Fernández.

Esther Taboada dijo...

Me conmovió.Es la historia de nuestra cultura, o lo queda de ella.

Alejandro Panno dijo...

Una joya, realmente. A medida que la leía pude imaginarme a los personajes y percibir cada sentimiento de felicidad y desazón.

Florencia Merani dijo...

"¿Sabías que el arte es el depósito de nuestro inconsciente colectivo?", dixit Aurelio, personaje de "El Muro". Esta obra, lo demuestra.

Anónimo dijo...

Es lo mejor que he leido en
muchos años. En verdad el teatro argentino está a la vanguardia
de nuestras letras
Manuel Lombardi...
Madrid

Rodolfo Bianco dijo...

¡Qué buen texto! Muy bien narrado, y muy bellas metáforas. Amargo y dulce como la vida.

Anónimo dijo...

Lo mejor que hemos leido
en años!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Colectivo Teatral "Alí Primera"
Caracas

Roberto Arizmendi dijo...

Como resistirse a un texto tan bien escrito y con tanta hondura.

Roberto Arizmendi dijo...

Como resistirse a un texto tan bien escrito y con tanta hondura.

Lorena Casasola dijo...

El teatro vive en esta obra de un corte profundamente humano.

Víctor Mamani dijo...

Maravillosa. Me recordó a Becket y a Kafka.

Juan Manuel dijo...

Muy buena obra.

Leopoldo Castilla dijo...

Celebro el nacimiento de esta obra.

Anónimo dijo...

No podía creerlo mientras leía
más me emocionaba. Es estupendo
Jorge Gómez, brillante!
Saludos de Gregorio (LIMA, PERU)

Eugenio E. Rey, de Córdoba dijo...

Hace tiempo no leía una obra dramática que me impactara tanto.
Realmente, brillante el autor, que si mal no recuerdo es el mismo de Biblioclastas.

lau-yo-gallardo@hotmail.com dijo...

Me encanto la obra publicada,los sentimientos estan a flor de piel.

Reinaldo Díaz dijo...

Bravo. ¡Que texto tan maravilloso!

Anónimo dijo...

Leimos un fragmento
de la obra en una radio comunal
y fue bellisimo, el público llamó,
los manes en el estudio
lloraron,
la obra definitivamente
es única
deberían traerla a Colombia
Esteban Manizales

Vicente Robles dijo...

¡Una sintesis de la vida
magnánima!

carlos Franzoni dijo...

Sólo el arte puede mostrar con tanta belleza la tragedia.

Amilcar Gutiérrez dijo...

Maravilloso. Una obra que no se puede dejar pasar por alto.

Fabián Peralta dijo...

Excelente obra de teatro.

Nicolás Pruni dijo...

¡Qué interesante texto!

Luis Vidal dijo...

Una mezcla perfecta de Beckett con
Borges!

Daniel Gauna dijo...

Un texto dramático muy poético, bello y conmovedor.
Agradecidos por el envío.

Iraida Santéliz dijo...

Lo mejor que he leido este año
2007
Y la dedicatoria es justa, Báez
ha sido un camarada leal;;;;
!Feliz navidad a todos desde
Santiago!

Fernanda Iglesias dijo...

Me he maravillado con la lectura de esta bellísima obra.

Elías Solari dijo...

No deja de sorprenderme este blog.
¡Muy bueno!

Omar Arrechea dijo...

¡El arte! Aún nos queda un espacio donde poder redimirnos de tanta destrucción.

Estela Maris dijo...

Muy interesante y muy profundamente humana.

Romina Paula dijo...

¡Cuantos somos cuidadores de muros como Aurelio y Héctor!
Una verdadera joya.

Pedro Gutierrez dijo...

Este blog está que arde!
Sería bueno que nos permitieran leer
obras de autores menos conocidos
en Iberoamerica, el caso de Jorge
Gómez es estupendo.
Feliz navidad 2007 a todos los lectores de la red!

Juan Matías dijo...

Una verdadera joya de la literatura.

Juan Sasturi dijo...

Hace tiempo no leíaun textotan impactante.

Teresa Anaois dijo...

¡Qué bueno que aún haya escritores con tanto talento! deberían ser más conocidos.

Jacinto Rulfo dijo...

Pude imaginar a esos personajes vagando por el desierto, con una civilización en ruinas. ¡Deslumbrante!

Luis Machado dijo...

Gracias por compartir este maravilloso texto.

Francisco Diorio dijo...

Me ha deslumbrado la historia y la escritura de ésta obra.

Ramiro Santos dijo...

¡Excelente!
felicitaciones Fernando Báez, Alejandro Zerpa y Jorge Gómez.

Estefanía Suazo dijo...

Quedé perpleja con la lectura de EL Muro. Me encantó.

Pamela Anacondio dijo...

Una real maravilla,con belleza y sustancia.

Fabián Denis dijo...

No deja de sorprenderme este blog.
¡Albricias Alejandro!

Fabián Denis dijo...

No deja de sorprenderme este blog.
¡Albricias Alejandro!

Fabián Denis dijo...

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¡Albricias Alejandro!

Fabián Denis dijo...

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¡Albricias Alejandro!

Ricardo Godoy dijo...

Con cuanta certeza refleja la condición humana "El Muro".

Anónimo dijo...

La poesía de la existencia misma.
Juan Bonadío

Elías Solari dijo...

Excelente obra sobre nuestro destino como civilización.

Josefa Berardinell dijo...

Tengo tiempo visitando este blog,
y el 2007 termina perfecto con la edición del texto de Jorge Gómez, lo mejor del teatro argentino en décadas

Nadia Méndez dijo...

Alejandro Zerpa, felicitaciones por éste hallazgo. y por tu blog, que es excelente.

Néstor Baterio dijo...

¡Una verdadera joya de las letras latinoamericanas

Ema Cibotti dijo...

Me ha maravillado esta obra.

María Nieves dijo...

Excelente texto. felicitaciones por tato talento.