Chile y el fenómeno de El saqueo cultural de América Latina

El libro de Fernando Báez sigue recorriendo nuestro continente con reediciones y ediciones. Ahora ha llegado en la reciente propuesta que acaba de hacer en Chile la editorial Random House. La entrevista que le hizo el periodista Rodrigo Quiroz Castro fue estupenda y aquí la ponemos:


Domingo 23 de agosto de 2009
Por Rodrigo Quiroz Castro / La Nación Domingo



Libro desclasifica holocausto cultural de latinoamérica
El saqueo del milenio



Eso fue lo que hicieron los conquistadores en estas tierras. Ésa es la tesis central del texto “El saqueo cultural de América Latina”, estudio acabado sobre la planificación de un genocidio étnico y un robo económico que extiende sus raíces hasta hoy.



Un indio se dobla la punta de la lengua hacia atrás y empuja la glotis hacia la tráquea para morir asfixiado. Una mujer corta los brazos de su hijo para que los españoles no se lo lleven. Otra ahoga a su hija en un río con el mismo objetivo: que el hombre blanco no le quite a su vástago.

Son 517 años de silencio frente al genocidio más grande de la historia. Una destrucción pensada, planificada, bendecida y auspiciada por la Iglesia Católica, puesto que el Papa Alejandro VI donó el nuevo mundo a los reyes de Castilla.

Un saqueo cultural que extiende sus inmundas raíces hasta hoy, que se filtra en la pasta base del "Cisarro", en las deudas de todos y en el grito mapuche que hoy retumba en el cielo de la Araucanía.

Contra el silencio y el olvido, el libro "El saqueo cultural de América Latina" del venezolano Fernando Báez (39) es un punto de inflexión en esta historia de cenizas, que busca a través de una investigación profunda e iluminadora crear conciencia en Hispanoamérica sobre las bases infames en las que se ha construido nuestra historia.

Desde que Cristóbal Colón piso Guanahani, a la que el navegante llamó San Salvador en 1492, el conquistador asesinó a más personas que Genghis Khan, Hitler y Stalin juntos.

Se robó los recursos naturales, inoculó la fe católica y destruyó el idioma, las creencias y la cultura de millones de seres.

En 408 páginas, el libro de Báez, editado en Chile por Debate (RHM), explica, ilustra, indigna, denuncia y emociona sobre el proceso de aniquilamiento.

"Debe haber indemnización económica, cultural y social", dice este hombre, mirando ríos que deberían estar llenos de sangre.

EL ARQUEÓLOGO DE LA MEMORIA

Autor de "Historial universal de la destrucción de libros" (Debate 2005), "La destrucción cultural de Irak" (2004) o "La hoguera de los intelectuales" (2006), este bibliotecólogo que derivó en investigador intelectual vivió en San Félix de Guayana, estado Bolívar, un acontecimiento que pondría su vida tras la recuperación de las culturas perdidas.

"Mi padre era un abogado honesto, así que nunca tenía trabajo y yo tenía que pasar todo el día en la biblioteca pública del pueblo, hasta que un día el río Orinoco la inundó ( ), se perdieron todos los libros, desapareció entonces mi refugio, porque siempre concebí a la biblioteca como un refugio y como un centro de formación social. Ahí comenzó mi búsqueda que derivó con el tiempo y luego de 10 años de investigación en "La historia universal de la destrucción de libros", relata Báez con acento caribeño.

Luego, en 2003, la Unesco lo envió a catastrar la destrucción de Irak. El salvajismo y la negligencia que pavimentó el camino al vandalismo se convirtieron en libro: "Recuerdo un joven iraquí estudiante de historia que se topó con nuestra comisión y su mirada ante los libros quemados, las escaleras y ventanas arrasadas, cómo miraba ese chico las cenizas y en un momento nos preguntó ‘¿cómo es posible que esto sucediera en nombre de la civilización, en nombre de la libertad?’", recuerda haciendo unos segundos de silencio.

EEUU inauguró el siglo XXI destruyendo la cuna de la civilización. En medio de ese caos, Báez comprendió que tenía que mirar hacia nuestro continente y, lamentablemente, al estudiar nuestra historia, se dio cuenta de que todavía no había visto nada.

INDEMNICE AHORA

"El saqueo cultural de América Latina" es un estudio que analiza y documenta el expolio desde la conquista hasta nuestros días. Narra cómo España y los otros pueblos conquistadores justificaron su expansión por el mundo con la propagación de la fe católica, cómo la Inquisición eliminó primero las creencias milenarias de estas tierras y luego estimuló la conciencia conservadora para mantener el culto en los grupos dominantes, basados en el fervor monárquico y el olvido del pasado prehispánico.

Báez indica cada lugar de culto que fue sepultado con iglesias cristianas (las primeras construcciones que se erigieron para adorar a Dios se levantaron sobre pirámides y sitios de culto indígena) y teje una trama que puede deprimir, por la sinvergüenzura antigua, por el silencio de lobo en la noche.

A saber, los conquistadores llegaron, mataron, violaron, robaron, evangelizaron. Luego de años de masacres, cuando el Papa dijo: ‘Oh, estamos siendo un poco crueles’, los colonizadores cambiaron la brújula. "No matemos más indios, esclavicemos negros ", fue la brillante idea. Para hacer las cosas más fáciles, en Amsterdan inventaron los bancos y mientras se firmaba la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (1789), los franceses hacían pebre a los indígenas y su timón sanguinario giraba hacia África.

Y luego de toda esta sangre bajo el puente, al año 2007, Latinoamérica es la insolvente: todavía adeuda a bancos de Europa, EEUU, al FMI y al Banco Mundial una cifra estimable en ochocientos ocho mil millones de dólares. Sólo entre 1980 y 2006 la deuda externa de América Latina se incrementó en 261%. Es decir sus nietos seguirán endeudados, lector.

-¿Qué lugar tiene la esperanza frente a esta herida?, ¿qué pueden hacer los ciudadanos de nuestros países frente a la contundencia de esta historia?

-Después de 517 años no termino nunca de asombrarme del silencio sobre esto. Este libro fue presentado en España sin ninguna difusión en prensa, salvo algunos comentarios que decían que sólo alimentaba la leyenda negra, que había que pasar la página tesis que yo no comparto de ninguna manera porque de la injusticia y el olvido no se puede hacer ninguna democracia. América Latina fue completamente despojada de más del 60% de sus símbolos culturales. Lo primero que hay que hacer es detener el olvido. Este genocidio no se puede olvidar. Desde ahí debe crearse conciencia sobre la memoria, que es la base de la identidad, y a nosotros nos la han robado.

Esa usurpación identitaria es lo que se conoce como transculturación, proceso por el cual una sociedad o un grupo determinado impone por la fuerza sus culturas y valores frente a otra. Según el libro, lo vivido en estas tierras fue un etnocidio planificado, una transculturación por carta Gantt, donde los imperios coludidos con las elites locales borraron y sustituyeron la memoria prehispánica.

"Hay que hacer un gran trabajo de divulgación en las escuelas y en las universidades para que los niños no olviden lo que ha pasado, los políticos deben cobrar conciencia sobre el valor de los institutos patrimoniales y las bibliotecas y las autoridades deben tomar determinaciones contundentes sobre la recuperación de los bienes robados ( ), la humanidad debe entender que los símbolos que hoy adornan los museos de Viena, Londres, Roma o Madrid tienen que ser devueltos", dice Báez con fuerza e ilusión a la hora de buscar posibilidades frente a este escenario.

-En el libro tienes datos y cifras sobre el tráfico de bienes arqueológicos que siguen produciendo hoy como herencia de la cultura del despojo.

-Hay mafias espantosas envueltas en esto, que ahora se han coludido con el narcotráfico, a quienes los traficantes de arte alquilan sus rutas para sacar bienes a Europa y EEUU ( ). Otra herencia del saqueo son las corporaciones que arrasan los recursos naturales en el Amazonas. Y esto es así porque el capitalismo por esencia es depredador de la cultura.

-¿Hay alguna experiencia exitosa de pago de deuda histórica?

-Después de la destrucción de África y América Latina, todo ha estado basado en el olvido y el silencio, y en la preparación de las elites locales para mirar a Occidente. Sin perjuicio de ese hecho, Europa tiene que indemnizar a Latinoamérica. Europa hizo un holocausto aquí. Europa quiere mantener una relación basada en la amnesia que lleva al desequilibrio de las relaciones ( ). Por todos los que han perdido en esta historia hay que mantener la denuncia y el reclamo. Por todos esos muertos debe haber indemnización económica, cultural y social. No se puede construir un futuro basado en cenizas en ninguna parte.

LA DESTRUCCIÓN ES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

-"Le había fijado como destino a aniquilar su destino", dice un epígrafe de tu libro escrito en Babilonia hace 40 siglos. En 3.500 años sólo 230 han sido de paz. La especie humana parece estar condenada a la destrucción

-Todas las disciplinas humanistas han tratado de responder si el hombre es esencialmente violento ( ), desde el paleolítico hay muestras de guerras por territorios, lamentablemente parece que la violencia es el mayor patrimonio de la humanidad ( ), la destrucción es patrimonio de la conducta humana

-En tu libro no hay datos sobre el expolio del pueblo mapuche, en el capítulo de Chile hablas de los crímenes contra la cultura perpretados por Pinochet, pero no sobre la etnia y justo ahora el tema vive otra ola de atención mediática

-Lo más importante en el conflicto del pueblo mapuche es la comprensión. Realizar un trabajo de respeto entre el Estado chileno y la nación mapuche. En la sociedad chilena el tema debe dejar de ser coyuntural ( ), la construcción de un país plural donde todos sientan su participación es el único camino a cierta paz, el peor error es el de la exclusión de las etnias. Y sobre la primera parte de la pregunta, mi libro es una mirada general ( ), ojalá inspire investigaciones locales necesarias.

"Y en las paredes están los sesos. Rojas están las aguas", dice el Chilam Balam, libro sagrado maya que casi nadie conoce por estos días desmemoriados.

Báez seguirá reconstruyendo la memoria perdida para que en nuestras escuelas la historia no comience con Cervantes ni con alusiones vagas a los incas o a los aztecas.

"Yo escribo para que la muerte no tenga la última palabra en mi vida y en la vida de mucha gente", dice volviendo una vez más a las aguas del Orinoco que se llevaron sus libros.

"Los muy cristianos vinieron aquí con el verdadero dios, pero ése fue el principio de la miseria nuestra", dice el libro sagrado maya escrito por alguien antes que un indio se arrodillara, doblara su lengua hacia atrás y empujara con fuerza.


http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20090822/pags/20090822174433.html

Comments

Anonymous said…
Me ha gustado mucho el libro, te felicito por el blog
porque ahora conozco a un nuevo escritor cuya obra es fascinante
Ramón, Santiago

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